Las paratiroides son formaciones discoidales (generalemnte en cada lado), situadas en la cara posterior de la glándula tiroidea. El conocimiento de su ubicación es importante dado que, durante la extirpación quirúrgica de la tiroides, pueden eliminarse inadvertidamente. La deficiencia de hormona paratiroidea, que este accidente acarrea, produce generalmente graves alteraciones funcionales que, al no ser corregidas, pueden causar la muerte.

La glándula paratirides está formada por dos tipos de células: células principales, que producen la hormona; y células oxifilas, cuya función es desconocida.

La hormona paratiroidea o parathormona es un polipéptido constituido por 75 aminoácidos, cuyo efecto consiste en el aumento de calcio y una disminución del fósforo plasmáticos.

La extirpación de las glándulas paratiroideas provoca la caída del nivel del calcio sanguíneo, lo que aumenta la excitabilidad muscular y nerviosa y puede llegar a causar tetania, crisis convulsivas y muerte.

La parathormona eleva la calcemia actuando a tres niveles:

1.- El nivel más importante es el hueso, donde estimula la actividad de los osteoclastos con la siguiente reabsorción ósea. A consecuencia de esto el calcio intercambiable pasa del hueso a la sangre y se eleva la calcemia.

2.- En el intestino, aumenta en forma discreta la absorción intestinal de calcio.

3.- En el riñón, estimula la reabsorción de calcio filtrado, hacia el plasma.

La parathormona estimula la excreción renal de fósforo mediante el bloqueo de su reabsorción tubular.

La secreción de la hormona se regula a través de un sistema de retroalimentación negativa entre calcemia y paratiroides. La disminución del nivel normal de calcio estimula directamente la secreción de su hormona. Esta, a través de los mecanismos expuestos, retorna la calcemia a su nivel normal, lo cual a su vez disminuye la secreción.

Un segundo factor que interviene en la mantención de la constancia del nivel calcémico es la calcitonina, que es una hormona polipeptídica secretada por las células parafoliculares de la glándula tiroidea. Su papel fisiológico no es bien conocido. Se sabe, sin embrago, que inhibe la reabsorción de calcio en el hueso y baja, por consiguiente, su nivel en la sangre. La intensidad de su secreción depende de la calcemia, cuyo aumento la estimula.

Un tercer factor regulador del metabolismo del calcio es la vitamina D. Su acción consiste fundamentalmente en facilitar la absorción intestinal de calcio. En caso de carencia de esta vitamina, el organismo, para mantener el nivel calcémico, utiliza en exceso el calcio de los huesos. Esto produce decalcificación ósea, que se manifiesta en el niño en crecimiento como raquitismo y en el adulto como osteomalacia.

  

 

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Página creada y editada por Fresia Quintana Jara Profesor de Estado en Biología y Ciencias Universidad de Chile