Los aparatos reproductores constan de los órganos generadores de  gametos, llamados gónadas, y de estructuras que aseguran que el gameto femenino y el masculino se encuentren, especialmente en los animales en que hay fecundación interna. En el caso de los animales vivíparos, como lo son casi todos los mamíferos, existen en el aparato reproductor femenino, edemás, estructuras que albergarán a la cría durante el desarrollo prenatal.

Las gónadas masculinas se llaman testículos y las femeninas, ovarios. Además de producir , secretan hormonas, llamadas hormonas sexuales, que participan en la regulación del proceso reproductivo y hacen aparecer y mantenerse las características no genitales que diferencian a los machos de las hembras, llamadas características sexuales secundarias, fundamentales para la atracción sexual.

 

APARATO REPRODUCTOR MASCULINO 

 

En líneas generales, está formado por dos gónadas llamadas testículos, un sistema de conductos que transportan los espermatozoides producidos por el testículo hacia el exterior y un ógano copulador (pene) que permite depositar el semen en el aparato genital femenino. Además existen glándulas anexas, cuya secreción proporciona a los espermatozoides el medio adecuado para su subsistencia: Glándulas o vesículas seminales, Próstata, Glándulas de Cowper.

a. Testículos.
Se forman en las primeras etapas del desarrollo embrionario, cuando el embrión es aún indiferenciado sexualmente. Durante la vida intrauterina, los testículos se alojan en la parte posterior y superior del abdomen. Sólo al final del embarazo comienzan a migrar, descendiendo hacia el escroto que los contendrá desde el nacimiento en adelante.

El escroto es un saco cutáneo pigmentado, en el cual la temperatura es mas baja que en el interior de la cavidad abdominal, permitiendo así que ocurra la espermiogénesis. Cada testículo está subdividido en unos 250 compartimientos y en cada uno de ellos se encuentra ua serie de túbulos enrollados apretádamente, conocidos como túbulos seminiferos.

Los túbulos seminíferos constituyen la mayor parte del parénquima testicular. En ellos se desarrolla la espermiogénesis. Así al examinar un corte transversal de túbulo seminífero, se observa, hacia  la periferia, una capa de espermatogonios (pared del túbulo) y, al ir progresando hacia el lumen, se ven capas sucesivas de células de forma piramidal, llamadas células de Sertoli. Estas células son sensibles a hormonas como la FSH y la testosterona

Las células de Sertoli presentan las siguientes funciones:

  • Están encargadas de dirigir la diferenciación espermática y de proporcionar sostén a las células tubulares
  • Tienen funciones metabólicas importantes, puesto que ayudan a la nutrición de las células que se están diferenciando.
  • Fagocitan los cuerpos residuales y restos de citoplasma de la diferenciación espermátida.
  • Secretan hormona inhibina y una proteína ligadora de andrógenos que permite la acción de la testosterona dentro del túbulo seminífero.
  • Las células de Sertoli también secretan un líquido que acompaña a los espermios por el trayecto genital hasta que se agrega la secreción de las vesículas seminales.
  • Finalmente, las células de Sertoli fabrican la hormona antimulleriana que participa del proceso de diferenciación sexual.

Las células de Sertoli no se dividen en el adulto, tienen gran resistencia a drogas y a la temperatura. Por lo mismo forman la barrera hematotesticular, que funciona como un filtro protector para las células de la espermiogénesis.

El Tejido intersticial rellena los espacios entre los túbulos seminíferos. Se dispone en forma de cordones. Está formado por tejido fibroso, gran cantidad de vasos sanguíneos y acumulaciones celulares que corresponden a las células de Leydig (productoras de Testosterona).

Los túbulos seminíferos van confluyendo y formando conductos cada vez más grandes que, finalmente, constituyen un conducto único, muy largo y enrollado sobre sí mismo, el epidídimo, que reposa sobre la parte superior del testículo.

Por lo tanto podemos decir que el testículo tiene dos funciones:

  • Espermatogénica
  • Androgénica (producción de testosterona)

En este sentido, se puede hablar de gónada masculina como de una glándula mixta o anficrina, es decir, exocrina y endocrina a la vez.

 

b. Vías Espermáticas. Es un sistema de conductos encargados de transportar los espermatozoides hacia el exterior. El epidídimo es un tubo enrollado de 7 metros de longitud, que yace sobre cada testículo. Durante su paso por el epidídimo, los espermatozoides van ganando una movilidad y potencialidad al unirse con el ovocito y fertilizarlo (maduración espermática). En este lugar pueden permanecer almacenados hasta 2 semanas aproximadamente.

Del epidídimo, los espermatozoides pasan al conducto o vaso deferente, donde son almacenados. Cada conducto deferente se extiende desde el epidídimo hasta las vesículas seminales. Contiene fibras musculares en su pared, las que permiten impulsar los espermatozoides.

Los espermatozoides pueden permanecer almacenados en los conductos deferentes, manteniendo su fertilidad por lo menos por un mes, luego del cual son eliminados. Durante su permanencia en estos conductos, son mantenidos en un estado de profunda inhibición, a través de múltiples sustancias inhibitorias.

A nivel de las vesículas seminales, los conductas deferentes se fusionan con los conductos de estas glándulas seminales dando origen al Conducto Eyaculador, el cual desemboca en la cara posterior de la uretra.

La uretra es un conducto que nace en la vejiga urinaria, y se extiende a lo largo del pene. Por lo que sirve tanto para la excreción de orina como para la expulsión del semen.

 

c. Órgano copulador o pene.  El pene es el órgano de la copulación en el hombre. Durante el acto sexual penetra en la vagina femenina para depositar los espermatozoides. Está constituido esencialmente por tejidos eréctiles (tejidos sumamente irrigados, cuyos vasos pueden llenarse de sangre en un momento dado, lo que produce la erección). Existen dos cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso que forman la estructura del pene.

El pene está atravesado por la uretra y se encuentra recubierto por piel que, en la parte más anterior, se dobla para formar el prepucio (tejido cutáneo que cubre el glande, que es un engrosamiento anterior del cuerpo esponjoso). También en la parte anterior, encontramos un pequeño orificio, el meato urinario, que corresponde a la desembocadura de la uretra.

 

d. Glándulas Anexas. Son órganos adosados a las vías espermáticas, cuyas secreciones proporcionan a los espermatozoides un medio apropiado para su sobrevivencia. Estas secreciones, en conjunto, forman el semen, líquido en el cual flotan los espermatozoides, y que les permite un medio adecuado para sobrevivir y movilizarse.
Las glándulas anexas son: vesículas seminales, próstata y glándulas de Cowper.

Vesículas Seminales. Órganos pares cuya secreción contiene un monosacárido, la fructosa (ayuda a la nutrición espermática), ácido cítrico y otras sustancias nutritivas, así como grandes cantidades de prostaglandinas y proteínas coagulantes. Las prostaglandinas del semen presentan las siguientes funciones: a) Generan contracciones peristálticas en los conductos femeninos y b) Reaccionan con el moco cervical haciéndolo más permeable al espermatozoide. Las proteínas coagulantes, cuando el semen llega a la vagina, forman un débil coágulo que mantiene al semen en las regiones profundas de la vagina (cérvix uterino). Éste se disuelve durante los 15 a 30 minutos siguientes, gracias a una enzima prostática conocida como fibrinolisina. El líquido de las vesículas seminales representa el 60% del semen eyaculado.

 Próstata. Glándula que rodea a la uretra. El líquido prostático es vaciado a la uretra contribuyendo con un 13% al 22% del volumen del semen eyaculado. La glándula prostática secreta un líquido lechoso y ligeramente alcalino (esto hace que el pH del  semen sea 7,5), lo que incrementa la motilidad del espermatozoide y ayuda a la fecundación al neutralizar las secreciones ácidas de la vagina. Este líquido contiene calcio, iones fosfato, una enzima de coagulación, entre otros elementos.

 Glándulas bulbouretrales o de Cowper y uretrales (Littré), cuyo volumen de secreción es muy pequeño. Dan propiedades lubricantes al semen.

 

Semen. El volumen de semen es de 2 a 3 milílitros por eyaculación y se compone de espermatozoides (aproximadamente 10%) y líquidos provenientes de las vesículas seminales, próstata y glándulas de Cowper.

 Aunque los espermatozoides constituyen menos del 10% del semen, en cada ml de semen se encuentra entre 20 y 150 millones de espermatozoides,

La mortandad de espermatozoides en el aparato reproductor femenino es enorme, llegando sólo unos pocos al extremo distal del oviducto. Aunque es suficiente que un solo espermatozoide haga contacto con el ovocito para que se produzca la fecundación, las posibilidades son tan limitadas que la fecundación requiere de la liberación de una enorme cantidad de espermatozoides. Los varones que producen menos de 20 millones de espermatozoides por ml  de semen generalmente son considerados estériles.

 

Fisiología del aparato reproductor masculino

 

En el hombre la formación de espermatozoides comienza en la pubertad (12 a 15 años) y continúa ininterrumpidamente hasta los 50 a 60 años. A partir de esta edad empieza a disminuir su producción. Esta es la primera gran diferencia con la mujer, cuya producción de gametos es cíclica y discontinua.

La Hipófisis (específicamente en el lóblo anterior o Adenohipófisis). Esta glándula produce hormonas llamadas Gonadotrofinas, bajo la influencia del Hipotálamo, a través de la hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH); la FSH (Hormona Folículo Estimulante) y LH (Hormona Luteinizante).

La Hormona Luteinizante actúa sobre las células de Leydig de los cordones sexuales. Así, estimula la producción de testosterona, hormona masculina indispensable en la diferenciación sexual y actividad reproductiva.
La testosterona secretada por la células de Leydig, en respuesta a la LH, tiene un efecto recíproco de suprimir la secreción hipofisiaria de LH. Por ejemplo, cuando los niveles de testosterona a nivel de la sangre son superiores al nivel normal, el hipotálamo deja de secretar a la GnRH. Esto provoca una disminución de la secreción de la hormona LH y FSH por la adenohipófisis, y, por su parte, la disminución de LH reduce la secreción de testosterona por las células de Leydig. A la inversa, una cantidad demasiado escasa de testosterona permite que el hipotálamo secrete gran cantidad de GnRH, con el consiguiente aumento de hormonas gonadotrofinas y, a su vez, de testosterona.

Este mecanismo de regulación se conoce como sistema de retroalimentación negativo (feed-back negativo).
Tanto la FSH como la testosterona estimulan la espermatogénesis. La testosterona es esencial para el crecimiento y la división de las células germinales que forman los espermios. La FSH, en cambio, actúa sobre las células de Sertoli y, a través de ellas, sobre los espermatozoides en crecimiento.
Para iniciar la espermatogénesis son necesarias tanto la FSH como la testosterona, aunque una vez que se ha producido la estimulación inicial, basta la testosterona para mantener el proceso.
Cuando la producción de espermatozoides es demasiado rápida y excesiva, disminuye la secreción de FSH. Se cree que la causa es una hormona secretada por las células de Sertoli conocida como inhibina. Esta hormona ejerce un poderoso efecto sobre la adenohipófisis inhibiendo la secreción de GnRH. Al contrario, si los túbulos seminíferos producen muy pocos espermios, aumenta la secreción de FSH. Este mecanismo de control, al igual que el anterior, se conoce como Feed-back negativo

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Página creada y editada por Fresia Quintana Jara Profesor de Estado en Biología y Ciencias Universidad de Chile