La mayor parte de los animales se reproducen casi siempre por mecanismos sexuales. En la reproducción sexual intervienen dos progenitores, cada uno de los cuales aporta un gameto especializado un óvulo y un espermatozoide.

 

Características de los espermatozoides.


En la figura se ilustra la estructura del espermatozoide, que en sí mismo es una célula única constituida en particular por cabeza y cola.

La cabeza está compuesta por el núcleo celular con solo una capa de membrana citoplasmática y celular muy delgada alrededor de su superficie; sin embargo, por fuera de los dos tercios anteriores de la cabeza se encuentra un capuchón grueso llamado acrosoma. Éste contiene diversas enzimas semejantes a las que se encuuentran en los lisosomas de una célula peculiar, incluyendo la hialuronidasa, que pueden digerir los filamentos de proteoglicán de los tejidos, y una enzima proteolítica semejante a la tripsina que puede digerir proteínas. Estas enzimas desempeñan tal vez funciones muy importantes para permitir al espermatozoide que fecunde al óvulo.

La cola del espermatozoide tiene tres componentes principales: 1) esqueleto central constituido por muchos microtúbulos, que se llaman en conjunto axonema, y cuya estructura es semejante a la de los cilios: 2) membrana celular que cubre al axonema; por último, 3) acúmulo de mitocondrias que rodean al axonema en la parte principal de la cola (que se llama cuerpo de la cola).

Los movimientos de vaivén de la cola (movimiento flagelares) brindan motilidad a los espermatozoides. Se cree que esta motilidad es resultado de movimientos longitudinales rítmicos de deslizamiento entre los túbulos que constituyen el axonema, y que la energía para este proceso se deriva del ATP sintetizado por las mitocondrias en el cuerpo de la cola. Los espermatozoides normales se mueven en línea recta a una velocidad de 1 a 4 mm por minuto. Esto les permite desplazarse por las vías genitales femeninas en busca del óvulo.

 

Maduración y almacenamiento de espermatozoides.


Después de formarse en los túbulos seminíferos, los espermatozoides inician un viaje prolongado por los 6 metros de epidídimo enrollado, que suele requerir varios días para terminar su recorrido. Mientras los espermatozoides se encuentran aún en los túbulos seminíferos o en las primera parte del epidiídimo no pueden fecundar al óvulo, pero después que han pasado por la mayor parte de este último se vuelven capaces de fecundarlo; esto es lo que se llama maduración de los espermatozoides.

Algunos de los espermatozoides se quedan almacenados en el epidídimo hasta que llega el momento de la emisión y la eyaculación, pero otros pasan al vaso deferente e incluso hasta la ampolla del mismo, sitio en el que almacenan. En este estado de almacenamiento los espermatozoides pueden conservar su capacidad de fecundación hasta por un mes. Sin embargo, en tanto se encuentran almacenados también se conservarán inactivos, porque los líquidos de los tubos en que se encuentran son algo ácidos, lo que inhibe la actividad espermática.

 

Estructura del óvulo.


El óvulo tiene forma esférica y, como cualquier célula eucariota, posee membrana, citoplasma y núcleo.

En el citoplasma se encuentra el vitelo, constituido por sustancias nutritivas, como la vitelina, la colesterina, la lucina, etc., útiles para el futuro embrión. El citoplasma situado alrededor del núcleo carece de vitelo, por lo que se le denomina plasma puro o plasma activo, mientras que el citoplasma que contiene vitelo se denomina deuteroplasma.

El núcleo, esférico y claro, recibe el nombre de vesícula germinativa. El nucléolo aparece más oscuro, por lo que se denomina mancha germinativa. Generalmente el núcleo, junto al plasma activo, se desplaza hacia un extremo del óvulo dando lugar al polo animal, que será el que origine al embrión. El deuteroplasma tiende a ocupar la región opuesta al núcleo, dando lugar al polo vegetativo.

Los óvulos están protegidos por una serie de envolturas: una envoltura primaria o membrana vitelina (membrana plasmática de la célula), que está rodeada por una membrana secundaria, constituida por células foliculares, en la que se distinguen dos capas: zona pelúcida y corona radiada. La envoltura terciaria está formada por secreciones de los oviductos, del útero o de glándulas especiales.

Estas membranas se pueden apreciar en los huevos de aves y reptiles (clara o albúmina, fárfara o membrana y cáscara).

 

  

 

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Página creada y editada por Fresia Quintana Jara Profesor de Estado en Biología y Ciencias Universidad de Chile