El corazón de los mamíferos es un órgano dividido en una mitad izquierda y una mitad derecha que no tienen ninguna comunicación entre sí. Cada uno de ellas tiene una cavidad inferior llamada ventrículo, y una cavidad superior, mucho más pequeña, llamada aurícula. Los ventrículos tienen paredes musculares gruesas y están separados uno del otro por el tabique interventricular.

La sangre ingresa a las aurículas desde las venas. A la aurícula derecha vierten sangre la vena cava inferior y la vena cava superior, mientras que a la aurícula izquierda, las cuatro venas pulmonares. Desde las aurículas la sangre pasa a los ventrículos y desde allí sale por las arterias. La arteria que saca sangre del ventrículo izquierdo se llama arteria aorta, mientras que la que saca sangre del ventrículo derecho es la arteria pulmonar, que se bifurca originando una arteria para cada pulmón. Entre las aurículas y los ventríclos hay unas válvulas que impiden el reflujo de la sangre hacia las aurículas; y entre los ventrículos y las arterias, otras que lo impiden hacia los ventrículos (válvulas semilunares o sigmoídeas). La válvula que se encuentra entre la aurícula y el ventrículo derecho tiene tres valvas, razón por la cual recibe el nombre de válvula tricúspide; la válvula que se ubica entre aurícula y ventrículo izquierdo, posee dos valvas y recibe el nombre de mitral o bicúspide.


 

El corazón funciona con ciclos de contracción y relajación. El movimiento de contracción se llama sístole, y
por él logra impulsar sangre. El de relajación, llamado diástole, facilita la entrada de sangre. Cada ciclo cardíaco completo dura unos 0,8 segundos y abarca el intervalo que hay entre el final de una contracción cardíaca y la siguiente.

Al analizar el ciclo cardíaco se distinguen las siguientes etapas: diástole general, sístole auricular y sístole ventricular

  • Diástole general. Al final de esta etapa las válvulas mitral y tricúspide se abren, mientras que las semilunares de las arterias aorta y pulmonar se cierran. En estas condiciones, la sangre fluye al corazón llenando las aurículas y los ventrículos. La velocidad del flujo disminuye a medida que las cavidades se van llenando. Luego, las membranas de las válvulas mitral y tricúspide se desplazan hacia la posición de cierre. La presión sanguínea permanece baja.
  • Sístole auricular. Esta etapa determina la apertura de las válvulas aurículo-ventriculares para permitir el flujo de sangre hacia los ventrículos. La contracción auricular provoca un 30% del llenado. El 70% restante ocurre en forma pasiva.
  • Sístole ventricular. Al iniciarse la contracción de los ventrículos se cierran las válvulas mitral y tricúspide. En esta primera etapa, la presión ejercida por los músculos de las paredes ventriculares sobre la sangre, eleva la presión sanguínea hasta un punto que provoca la apertura de las válvulas semilunares de las arterias aorta y pulmonar. Al abrirse éstas, la sangre sale expelida desde el corazón a los órganos del cuerpo, en la fase denominada expulsión ventricular. Esta fase, rápida en un comienzo, declina en intensidad a medida que progresa la sístole.
    La cantidad de sangre bombeada por cada ventrículo durante la contracción es de unos 70 a 90 ml.
  • Diástole ventricular. Una vez que ha pasado la contracción del músculo ventricular, la presión dentro del ventrículo disminuye aún más. Se produce el cierre de las válvulas semilunares de las arterias en una fase conocida como relajación ventricular. Finalmente se produce la apertura de las válvulas mitral y tricúspide, permitiendo el acceso de la sangre a los ventrículos. En un comienzo el llenado es rápido y va disminuyendo a medida que se acerca la próxima contracción.

Cuando el corazón impulsa la sangre, lo hace en una serie de etapas, que se van sucediendo y que constituyen el ciclo cardíaco, manifestado a través del ritmo de los latidos, que en una persona adulta en reposo suele ser unos 70 por minuto.

El ciclo cardíaco dura 0,8 segundos, en reposo. De esre tiempo 0,27 segundos corresponden a la sístole, mientras que los 0,53 segundos restantes corresponden a diástole.

¿Qué factores pueden alterar la frecuencia del latido cardíaco?

Es claro que hay factores que alteran la frecuencia del latido cardíaco, como el ejercicio físico. En estos casos, también se altera la duración del ciclo y por lo mismo, la de cada una de sus etapas.

A una frecuencia de 200 latidos por minuto, la duración de la sístole disminuye de 0,27 a 0,13 segundos, y se debe, principalmente, a un acortamiento de la duración del período de vaciamiento sistólico. La duración de la diástole se reduce más aún, llegando a 0,14 segundos cuando la frecuencia es de 200 latidos por minuto.

Diástole general o inicial

(sístole auricular - diástole ventricular)

0.1 segundo

Sístole

(diástole auricular - sístole ventricular)

0.3 segundos

Diástole Final

(diástole total)

0.4 segundos

Fase

Ventrículo

Aurícula

Válvula A-V

Válvulas Arteriales

Diátole inicial

diástole

sístole

abiertas

cerradas

Sístole

sístole

diástole

cerradas

abiertas

Diástole Final

diástole

diástole

abiertas

cerradas

La actividad cardíaca que involucra contracciones y relajaciones rítmica, se relaciona con los ruidos cardíacos. Estos son el resultado del cierre de válvulas específicas.

Al auscultar el corazón con un estetoscopio es posible detectar el primer ruido cardíaco, caracterizado por un sonido largo y grave  que suena como "lub". Este resulta del cierre de las válvulas mitral y tricúspide, y representa el inicio de la sístole ventricular.

El segundo ruido suena como un "dub". Este sonido es más agudo y de menor duración, y coincide con el cierre rápido de las válvulas semilunares de las arterias aorta y pulmonar. Como la diástole toma mayor tiempo que la sístole, hay una pequeña pausa hasta el inicio de un nuevo latido.

 

Con la expresión automatismo cardíaco nos referimos a una propiedad del corazón que lo distingue de
todos los demás músculos, y que es la de seguir contrayéndose durante un tiempo después que ha sido privado de sus nervios. Esto se explica porque posee, además de las fibras musculares comunes que le permiten hacer su trabajo de bombear sangre, unas células autorrítmicas, que son capaces de generar y propagar impulsos nerviosos, y cuyo conjunto se llama sistema excitoconductor.

Su especializado sistema de conducción está formado por cuatro componentes básicos: el nodo sino auricular, las fibras internodales, el nodo aurículoventricular y el haz aurículoventricular o haz de His

  • Nodo sinoauricular (S-A).  Es una pequeña masa de tejido muscular cardíaco especializado. Se ubica en la porciópn superior de la aurícula derecha, cerca del orificio de apertura de la vena cava. Este tejido muscular se caracteriza por su capacidad de autoestimularse y provocar la propia contracción. Por esta capacidad se le suele denominar como el "marcapaso" cardíaco.
    La señal de contracción generada en el nodo S-A hace que el corazón lata entre 70 a 80 veces (pulsaciones) por minuto. La onda de contracción se propaga luego hacia el resto de la aurícula derecha y a toda la aurícula izquierda con una velocidad aproximada de 0,3 m/s, provocando la contracción auricular.
  • Fibras internodales. Estas fibras, ubicadas en las paredes musculares de la aurícula derecha, son las encargadas de transmitir la onda de contracción generadas en el nodo S-A, hacia el nodo aurículoventricular (A-V). Su nombre se debe, justamente, a la ubicación entre los nodos, que posibilita su contacto funcional.
  • Nodo aurículoventricular (A-V). Se encuentra en la aurícula derecha, cerca de su base. Este tejido especializado tiene por función provocar un leve retraso en la propagación de la onda de contracción hacia los ventrículos. Esto es importante porque asegura que las aurículas completen su contracción y vacíen la sangre contenida antes que los ventrículos se contraigan. En caso de que el "marcapaso" deje de funcionar este nódulo es capaz de hacer latir el corazón a un ritmo de 40 a 60 latidos por minuto.
    Luego una onda de contracción abandona el nodo A-V y es transferida hasta un conjunto de células musculares especiales, llamadas fibras de Purkinje. Éstas se agrupan en una masa llamada haz auriculoventricular o haz de His.
  • Haz aurículoventricular o haz de His. Tiene por función acelerar hasta seis veces la velocidad de conducción de la onda de contracción (unos 4 m/s). De este modo las fibras de Purkinje aseguran una transmisión rápida y simultánea de la onda de contracción hacia ambos ventrículos. El haz de His es capaz de estimular por sí solo, la contracción del corazón a un ritmo de 15 latidos por minuto.
    Finalmente, las fibras del haz de His descienden hacia el tabique interventricular y luego se dividen en dos grandes brazos, llamados rama izquierda y rama derecha del haz, que originan otras de menor tamaño cada vez. Estas transfieren la onda de contracción a los ventrículos. 
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La capacidad de contracción y relajación del corazón se debe a grupos celulares especializados llamados nodos, que generan las ondas de contracción.

Las investigaciones revelan que las ondas son en realidad un tipo de corriente eléctrica. Cuando existen anomalías en los nodos el funcionamiento del corazón se ve afectado.

 

Los cardiólogos disponen de un instrumento llamado electrocardiógrafo, que les permite estudiar y registrar la actividad eléctrica del corazón. El análisis del registro de la actividad o electrocardiograma (ECG), permite localizar la falla y emplear la alternativa terapéutica apropiada.

Para hacer un ECG se colocan electrodos sobre la piel de la persona en lugares específicos. En el registro gráfico o ECG se pueden distinguir varias partes, cada una de las cuales es un indicador del proceso eléctrico que está dándose en el corazón y que culmina con su contracción.

Estas son: la onda P, el complejo QRS y la onda T.

  • La onda P.  Corresponde a la contracción de las aurículas
  • El complejo QRS. Es la contracción de los ventrículos
  • La onda T. La relajación de los ventrículos.

Además de la regulación que ejerce el corazón sobre sí mismo, existe otra que no le es propia. Está dada por nervios, que vienen del sistema nervioso, y regulan la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón.
El centro de control nervioso se encuentra en el encéfalo, específicamente en una estructura llamada bulbo raquídeo.
Los nervios que participan de este control de los latidos cardíacos son los nervios simpáticos y los parasimpáticos. Los nervios simpáticos pueden provocar un aumento de la frecuencia cardíaca, en tanto que los nervios parasimpáticos pueden hacer que disminuya.

  

 

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Página creada y editada por Fresia Quintana Jara Profesor de Estado en Biología y Ciencias Universidad de Chile