Los antibióticos son fármacos poderosos utilizados para tratar determinadas enfermedades. Sin embargo, los antibióticos no lo curan todo, y los antibióticos innecesarios pueden ser incluso perjudiciales.

Existen dos tipos principales de gérmenes que causan la mayoría de las infecciones. Éstos son los virus y las bacterias.
Los virus causan:

  • La mayoría de las infecciones de oído.

  • Algunas infecciones de los senos nasales.

  • Las infecciones estreptocócicas de garganta.

  • Las infecciones del tracto urinario.

Los antibióticos matan bacterias específicas.

Algunos virus provocan síntomas que se parecen a los de las infecciones bacterianas, y algunas bacterias pueden provocar síntomas que se parecen a los de las infecciones víricas.

Los antibióticos son sustancias que se producen por algunos microorganismos, que inhiben el crecimiento o matan a otros microorganismos.  

Los antibióticos constituyen una clase especial de agentes quimioterapéuticos, que se distinguen de los análogos de factores de crecimiento porque son productos naturales (productos de actividad microbiana).  Los antibióticos constituyen una de las más importantes clases de sustancias producidas en los procesos microbianos a gran escala.

Se han descubierto un gran número de antibióticos, pero tal vez, menos del 1% de ellos han sido de valor práctico en medicina.   Los que han resultado útiles han tenido un impacto maravilloso sobre el tratamiento de las enfermedades infecciosas.  También existen antibióticos que pueden hacerse más efectivos mediante modificaciones químicas y son los conocidos antibióticos semisintéticos.

Los antibióticos actúan a través de 2 mecanismos principales: Matando los microorganismos existentes (acción bactericida), e impidiendo su reproducción (acción bacteriostática). Su mecanismo de acción predominante los divide en 2 grandes grupos

Tipos de Antibióticos


Bactericidas

Bacteriostáticos


  • Beta-lactámicos (Penicilinas y cefalosporinas)
  • Glicopéptidos (Vancomicina, teicoplanina)
  • Aminoglucósidos (Grupo estreptomicina)
  • Quinolonas (Grupo norfloxacino)
  • Polimixinas

 

  • Macrólidos (Grupo eritromicina)
  • Tetraciclinas
  • Cloramfenicol
  • Clindamicina, Lincomicina
  • Sulfamidas

El primer antibiótico b-lactámico fue la penicilina G, es activo principalmente frente a bacterias Gram positivas.  Su acción esta restringida a las bacterias Gram positivas debido a que las bacterias Gram negativas son impermeables a este antibiótico.

Los antibióticos b-lactámicos son potentes inhibidores de la síntesis de la pared celular.  Una importante característica de la síntesis de la pared celular es la reacción de transpeptidación que da como resultado la unión, mediante enlaces transversales, de dos cadenas de peptidoglicanos.  Las enzimas que cumplen esta tarea, las transpepidasas, son además capaces de unirse a la penicilina u otros antibióticos.  Por eso es que estas transpeptidasas se conocen con el nombre de proteínas de unión a las penicilinas (PBPs, de penicillin binding proteins).  Las PBPs  se unen muy frecuentemente a la penicilina y ya no pueden seguir catolizando la reacción de la transpeptidasa.  La pared celular continúa sintetizándose pero ya no tiene enlaces transversales y se va haciendo cada vez más débil a medida que se va depositando el esqueleto de peptidoglicano.  Además, el complejo antibiótico-PBP estimula la liberación de autolisinas que dirigen la pared celular existente.  El resultado es una pared celular debilitada y finalmente degradada.

PENICILINAS

Las penicilinas son los antibióticos más antiguos, y siguen siendo los de primera elección en muchas infecciones. Actúan rompiendo la pared bacteriana. Existen muchos tipos de penicilina:

1. Penicilina G. Se utiliza por vía intravenosa (penicilina G sódica), intramuscular (penicilina G procaína, penicilina G benzatina), u oral (penicilina V). Es de primera elección en infecciones como las causadas por estreptococos o en la sífilis. Muchas bacterias, sin embargo, la inactivan produciendo un enzima (beta-lactamasa).

2. Penicilinas resistentes a la beta-lactamasa (tipo cloxacilina). Pueden con algunas bacterias que producen beta-lactamasa, como el estafilococo.

3. Aminopenicilinas (Amoxicilina, ampicilina, etc). Tienen más actividad frente a los microorganismos llamados ‘gram-negativos’, y si se asocian con sustancias como el ácido clavulánico o el sulbactam, también pueden con las bacterias que producen beta-lactamasa, como el estafilococo.

4. Penicilinas antipseudomona. (Tipo carbenicilina o piperacilina). Como su nombre indica, pueden actuar contra Pseudomona (una bacteria peligrosa que causa infecciones muy graves).

CEFALOSPORINAS

Son antibióticos en parte similares a las penicilinas, pero a diferencia de aquéllas (que proceden parcial o totalmente del hongo Penicillium), las cefalosporinas son totalmente de síntesis química. Las cefalosporinas se clasifican en "generaciones", según el tipo de bacterias que atacan:

1. Cefalosporinas de 1ª generación: cefadroxilo, cefalexina, cefalotina, cefazolina.

2. Cefalosporinas de 2ª generación: cefaclor, cefuroxima, cefonicid, cefamandol, ...

3. Cefalosporinas de 3ª generación: cefotaxima, ceftriaxona, ceftazidima, cefixima

Estos son otro grupo de antibióticos clínicamente importante que forman parte de los b-lactámicos.  Difieren estructuralmente de las penicilinas porque poseen un anillo de dihidrotiacina de seis miembros.  Las cefalosporinas tienen el mismo modo de acción que las penicilinas.  Es decir, que se unen irreversiblemente a las PBPs, e impiden la formación de los enlaces transversales del peptidoglicano.  En general, las cefalosporinas tienen un espectro de actividad más amplio que las penicilinas y con frecuencia son más resistentes a la acción de las enzimas que destruyen los anillos b-lactámicos.

TETRACICLINAS

Las tetraciclinas son un importante grupo de antibióticos que tienen gran utilidad clínica.  Fueron unos de los primeros llamados antibióticos de amplio espectro, que inhiben a casi todas las bacterias Gram positivas y Gram negativas.  La estructura básica de estos antibióticos consta de un sistema con un anillo naftaceno.  A este anillo se unen algunos de los diversos componentes.  La clorotetraciclina, por ejemplo, tiene un átomo de cloro, mientras que la oxitetraciclina  tiene un hidroxilo adicional y no tiene cloro.  Estos tres organismos  se producen por microorganismos pero en el mercado existen también tetraciclinas semisintéticas en las que, por procedimientos químicos.

Al igual que la eritromicina y los aminoglicósidos, la tetraciclina es un inhibidor de la síntesis de proteína.  Interfiere con la función de la subunidad ribosómica 30S.

Las tetraciclinas y los antibióticos b-lactámicos son los dos grupos más importantes de antibióticos de aplicación médica.  Las tetraciclinas también se usan en medicina veterinaria y en algunos países se usan como suplemento nutricional para aves y cerdos.

Nunca deben usarse en niños menores de 8 años ni en el 1.er trimestre de gestación.

Es un antibiótico de espectro muy amplio, pero puede producir una anemia aplásica (falta completa de glóbulos rojos por toxicidad sobre la médula ósea), que puede llegar a ser mortal. Por ello, su empleo se limita al uso tópico en colirios y gotas para los oídos ("chemicetina"); así como para infecciones muy graves cuando los otros antibióticos son menos eficaces o más tóxicos, como por ejemplo fiebre tifoidea y algunas meningitis.

Son activos también frente a microorganismos llamados "gram-positivos", pero además pueden con otros microorganismos llamados anaerobios. También se emplean en infecciones de hospital, sobre todo en alérgicos a penicilina. La clindamicina se utiliza tópicamente en algunas infecciones de piel.

Son agentes antimicrobianos sintéticos, bacteriostáticos, con un espectro amplio que abarca la mayoría de los "gram-positivos" y muchos ‘gram-negativos’. Actualmente en relativo desuso, a excepción de algunas sulfamidas tópicas (sulfadiazina argéntica, mafenida), y de la combinación trimetoprim-sulfametoxazol (o cotrimoxazol) que se usa en infecciones urinarias y bronquiales, en la fiebre tifoidea y en otras infecciones, y que es de elección para el tratamiento y la prevención de la neumonía por el protozoo Pneumocystis carinii, que afecta a los pacientes con SIDA.

Los Antibióticos pueden provocar efectos adversos en el organbismo, algunos de estos efectos son:

  • Alergia. Muchos antibióticos producen erupciones en la piel y otras manifestaciones de alergia (fiebre, artritis, etc), en un pequeño número de personas predispuestas.

  • Disbacteriosis. Al eliminar también bacterias "buenas" (de presencia deseable en el tubo digestivo) pueden producir dolor y picor en la boca y la lengua, diarrea, etc.

  • Sobrecrecimientos. Algunos antibióticos eliminan unas bacterias pero hacen crecer otras bacterias u hongos.

  • Resistencias. Las bacterias intentan hacerse resistentes rápidamente a los antibióticos, y la administración continua o repetida de antibióticos para enfermedades menores favorece la aparición de estas resistencias.

  • Toxicidad. Los antibióticos pueden dañar los riñones, el hígado y el sistema nervioso, y producir todo tipo de alteraciones en los glóbulos de la sangre.

 

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Página creada y editada por Fresia Quintana Jara Profesor de Estado en Biología y Ciencias Universidad de Chile